
masaje infantil
El masaje infantil es una antigua tradición en algunas culturas de oriente que se trasmite de generación en generación entre madres e hijas. Es una práctica que forma parte del cuidado del bebé. Ha sido redescubierta en occidente y representa una valiosa herramienta de comunicación y nutrición afectiva.
A través de este masaje se estimula todo el cuerpo del niño generando un mejor funcionamiento de sus sistemas circulatorio, respiratorio, digestivo y endocrino. Despierta sus sentidos y les permite ir reconocido su esquema corporal. El bebé va incorporando el mundo a través del contacto y de su cuerpo. Cada porción del cuerpo tiene núcleos energéticos que son estimulados con el masaje, aumentando sus defensas y despertando la auto sanación.
Todo esto activa su sistema nervioso central y lo anima a crecer. El contacto piel a piel estimula la secreción de endorfinas, las cuales generan sensación de calma y relajación aliviando cualquier dolor por su acción analgésica. De esta manera ayuda con los cólicos y más adelante con la dentición.
Mas allá de los beneficios mencionados y la técnica que se pueda

implementar, lo más importante es que el bebé sea tocado, apretado suavemente y acariciado por las manos de quien lo ama. La idea es generar un momento de conexión consciente y elegida sin hacerlo en automático, estando presente y disponible para ese encuentro con el sólo objetivo de gozar de ese estar juntos en este acto amoroso.
Algunos beneficios
Para el bebé:
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Nivel fisiológico: Los beneficios se extienden a todos los sistemas - sistema nervioso central, respiratorio, circulatorio, inmunológico, digestivo, hormonal, muscular
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Nivel sensorial: Comunicación, nutrición afectiva, sensación de placer al ser tocado
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Nivel emocional: Vínculo y apego, desarrollando en el niño y sus padres un lazo de comunicación que perdurará en sus vidas para siempre
Para los padres:
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Le permite al papá/bebé disfrutar del contacto piel a piel que la mamá experimenta a través de la lactancia, pero que los hombres suelen perderse
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Los ayuda a reconocer las necesidades de su bebé
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Les da seguridad y confianza en el manejo de su hijo
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La mamá continúa con la estrecha relación con su bebé generada desde la panza y el primer contacto después de nacido
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Bebé y mamá segregan endorfinas durante el masaje que sella aún más el apego y la unión
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Ambos padres disfrutan y se entregan al placer del encuentro
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Incrementa en la madre la producción de prolactina, hormona encargada de crear leche materna
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Favorece las relaciones con sus otros hijos y su pareja
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Relajación y calma
Los encuentros de masaje infantil se organizan cada dos meses y constan de dos sesiones: en la primer sesión hacemos un ritual de agradecimiento al útero, y en la segunda sesión el masaje .
